A nuestros hermanos(as) guatemaltecos, y otros Países afectados de manera directa o indirecta por la tormenta tropical Stan, va nuestro mensaje de amor y esperanza.
También la naturaleza nos hace vivir, cada cierto tiempo, momentos de dolor y angustia. Cada cierto año, alguna catástrofe natural provoca gran destrucción y pérdida de vidas. Entonces, surge la solidaridad y la capacidad de organización de los grupos humanos, de diversos puntos del país y también desde los países amigos, llega la ayuda que trae tranquilidad y esperanza a quienes tanto lo requieren en esos momentos.
Los seres humanos estamos dotados de grandes capacidades: somos capaces de amar, de actuar generosamente, de ser solidarios, de organizarnos y de tomar decisiones; por todo ello, jamás, ni siquiera en los momentos de mayor aflicción, debemos perder las esperanzas.
Las pruebas difíciles nos vienen cuando menos pensamos, sin embargo son estos momentos difíciles los que hacen que desarrollemos nuestras capacidades de sobrevivencia. Dios, Jehová, no importa el nombre, sino la fe, te hará fuerte aún en esos momentos difíciles.
Si has perdido a un familiar, esposo(a), vecino mascota, etc. mándale un pensamiento positivo donde quiera que se encuentre. Aprecia esa botella de agua que te dan, sonríe, Dios te ama.
Si no puedes dormir, imagínate cosas agradables que has vivido, cierra los ojos y descansa tanto física como mentalmente. No puedes cambiar lo que viviste. Si sientes tristeza y congoja de ver tu alrededor devastado y no tienes casa ni donde estar, respira hondo y piensa en las aves que vuelan y no tienen casa, que sólo necesitan una ramita.
Por último, si te miras a ti misma(o) y una lágrima rueda por tu mejilla o un pensamiento doloroso viene a tu mente; da gracias a ese ser Todopoderoso que te ha permitido sobrevivir semejante desastre natural. Sonríe, Dios te ama.
Silvia Scheel Bartlett
Relaciones Interinstitucionales
Instituto Muni-k’at.
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