Yoandra Muro, coordinadora de la Brigada Médica de Cuba (BMC) en este país, dijo a Prensa Latina que el contingente de galenos forma parte del destacamento Henry Reeve, creado recientemente para laborar en países afectados por desastres naturales.
Dicha brigada humanitaria fue ofrecida por el presidente cubano, Fidel Castro, al gobierno de Estados Unidos en ocasión del desastre generado por el huracán Katrina en el sureste de aquel país, pero por razones políticas Washington declinó ese gesto.
El avión de la aerolínea Cubana de Aviación que transportó a los profesionales de la salud tuvo que desviarse hacia Honduras debido al mal tiempo en la capital guatemalteca, a donde llegaron por vía terrestre.
Muro precisó que los 200 doctores, cada uno de los cuales viajó con dos mochilas dotadas de material médico y de primero auxilios, se unen a los casi 270 que actualmente forman parte de la BMC, quienes también alteraron su rutina de trabajo ante la tragedia.
La BMC en Guatemala quedó conformada en 1998 con la llegada de galenos para atender a los sobrevivientes del huracán Mitch, cuyo paso devastador por varios países de Centroamérica lo convirtió en el meteoro más letal hasta ese momento.
Según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) de Guatemala, Stan fue peor que Mitch.
Uno de los lugares a donde llegaron los médicos cubanos fue el cantón Panabaj, que desapareció debido a un alud de tierra, roca y árboles debido a las torrenciales lluvias de la semana pasada.
En conversación telefónica con Prensa Latina, el alcalde de esa localidad del municipio de Santiago Atitlán (Sololá), Pedro Esquina, agradeció el gesto de los cubanos, quienes tan pronto llegaron se trasladaron a las áreas más dañadas por Stan.
Explicó que hoy habrá una reunión del Consejo Municipal y se analizará si se hace tal declaración, pues el gobierno suministrará unos 700 mil quetzales (93 mil 300 dólares) para reubicar a la población y levantar casas provisionales.
Los médicos cubanos que están en Panabaj fueron alojados en una iglesia evangélica de las inmediaciones, y desde ahí se desplazan a varios lugares con sus mochilas en la espalda.
Cada mochila -de 11,2 kilogramos- posee 37 tipos de medicinas y material desechable para primeros auxilios, incluidos antibióticos, antiparasitarios, anti-inflamatorios, antipiréticos, bronco-dilatadores, esteroides, anestésicos, sedantes y antihipertensivos.
Rebeca Velásquez
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